HABRIAN SUGERIDO AL PRESIDENTE EDUARDO DUHALDE REALIZAR UN SONDEO CON VISTAS A CEDER LA PATAGONIA A LOS ESTADOS UNIDOS Y SUS BANCOS, EN PAGO DE LA DEUDA EXTERNA
Así lo informa el periódico francés “Libération.f.” en su edición del 4 de marzo de 2003, en la que publica una nota del periodista Antoine Bigo, enviado especial a la Patagonia.
Traducido
al español por Raúl de Sagastizabal.
Libération.fr
http://www.liberation.fr/page.php?Article=92905
Rico
en Petróleo y agua dulce, el sur argentino aviva la codicia
Un
Estado en agonía vendería la Patagonia
La
sospecha recorre la estepa: el gobierno de Buenos Aires soñaría con ceder esa
inmensa región a los Estados Unidos y sus bancos, a cambio de la cancelación
de su colosal deuda externa.
«Los
bancos extranjeros y el FMI han sugerido al Presidente realizar un sondeo sobre
el proyecto de pagar la deuda con venta de territorio.» Un ex-diputado
peronista
Por
Antoine Bigo - Patagonia
(provincia de Chubut) enviado especial
Martes 4 de marzo de 2003
Petróleo
y ovejas. Como insectos en la estepa, cientos de pozos de petróleo bombean
incansablemente el oro negro del desierto patagónico. A la vuelta de una colina
grisácea cepillada por el viento, un grupo de ovejas comparte magros penachos
espinosos quemados por el sol del verano y el gélido invierno. La ruta
asfaltada que conecta a Comodoro Rivadavia, la capital del petróleo, y Rawson,
sede del Gobierno de la provincia del Chubut, es una línea recta de 450 kilómetros,
al bonito medio de un paisaje sin final. Como única presencia humana, una
gasolinera intermedia, casi réplica del Café Bagdad. A la hora del almuerzo,
camioneros silenciosos dejan enfriar el motor del mastodonte, mientras comen
gigantescos lomos cocidos a las brasas. Los pasajeros de los dos autobuses que
se cruzan invaden los baños y se lanzan sobre las botellas de agua fresca.
Antes de volver a salir para no menos
de 200 km de meseta desolada, sin un ápice de sombra y con un viento que debe
descornar los bueyes. Imposible evitarlo. Un cartel sobre la pared de la agencia
de alquiler de autos del aeropuerto local alerta: "siempre abrir las
puertas cara al viento."
La Patagonia se extiende entre lo que los marineros llaman “el aullante paralelo 40" y el "rugiente paralelo 50". Sobre las colinas que circundan Comodoro Rivadavia, gigantescos motores eólicos aprovechan un recurso aquí inagotable para producir una parte de la electricidad necesaria para la ciudad. Por todas partes los molinos de viento decoran el paisaje. Es que, apenas uno se aleja de los contados ríos que surcan estos 3.000 km de estepa, los molinos son el único medio de extraer el agua dulce que desciende de los glaciares andinos. En las cinco provincias (1) que constituyen la Patagonia (17,6 millones de km2, casi la mitad de la superficie del país, o la extensión territorial de Turquía), cerca de 4 millones de ovejas conviven con el millón y medio de habitantes de la región, de los 37 millones que tiene Argentina. Ninguna ciudad sobrepasa los 100.000 habitantes.
Con todo, este territorio inhóspito siempre ha atraído a los aventureros. Desde Antoine Orélie de Tonnens, perigurdiano iluminado que anexó la Patagonia en 1859, pasando por Theodor Herzl, teórico del sionismo que, a principios del siglo pasado, soñaba con crear aquí el Estado de Israel, antes de que Palestina fuera elegida. Millares de pioneros venidos principalmente del País de Gales, de los países bálticos y de Europa Central hicieron fortuna con la lana antes de que los recursos se agotaran debido a la aparición de las fibras sintéticas. Son los inmigrantes que valorizaron las riquezas de Argentina, gracias a leyes que les eran extremadamente favorables. "Los mexicanos descienden de los aztecas, los peruanos de los Incas y los argentinos..." ¡del barco! "dicen en América Latina."
Sondeo premonitorio
En la actualidad, en un país donde la crisis es tanto económica como de identidad nacional, el temor de una Patagonia vendida a los extranjeros agita los ánimos. Y no solamente porque millonarios americanos, aprovechando el precio ridículo de las tierras, fundan una asociación ecológica para pagar menos impuestos en los Estados Unidos y compran unos millares de hectáreas en Patagonia. Diputados y senadores locales interpelaron al Gobierno hace algunos meses sobre una posible venta de la región a los americanos y a sus bancos en cancelación de la deuda colosal del país. Es que la Patagonia es desierto, pero desierto dotado de dos de los recursos naturales más deseados: cerca del 75% de las reservas de petróleo y gas del país, y yacimientos de agua dulce ubicados entre los más importante del mundo. En su oficina con revestimientos de madera oscura del Congreso argentino, Carlos Prades, el Senador de Caleta Olivia, segunda ciudad de la provincia de Santa Cruz, proclama: «No pasará en Patagonia lo que pasó con las Malvinas (2). Nosotros no lo permitiremos y defenderemos la integridad de nuestro territorio hasta las últimas consecuencias.»
Fue una encuesta realizada en marzo de 2002 por una empresa consultora hasta entonces desconocida, la que puso la pulga en la oreja de los argentinos. Con preguntas más bien sorprendentes, si hay que creer a Jorge Giacobe, director del instituto, quien afirma que la encuesta está dirigida por «una firma europea interesada en efectuar inversiones en Argentina y cuya identidad no puede revelar para respetar el secreto profesional ». ¿Pero qué interés tiene un inversor extranjero en preguntar a los habitantes de Comodoro Rivadavia, de Trelew o Puerto Madryn si estarían de acuerdo en canjear la Antártida Argentina por la anulación de la deuda del país? ¿O si aceptarían vender tierras que pertenecen al Chubut para pagar la deuda acumulada por la provincia? ¿O bien si estarían dispuestos a confiar la economía argentina a un funcionario del FMI u otro organismo internacional? En el momento del sondeo, la economía del país estaba muy mal, el peso se había devaluado y el país estaba plagado de deudas. A regañadientes, el Presidente Eduardo Duhalde contrató a una consultora, Zemi Comunicación, cuyo Presidente es Henry Kissinger, para asistir al Gobierno en sus negociaciones con los organismos financieros internacionales. Ahora bien el antiguo Secretario de Estado del Presidente Nixon siempre ha considerado qe los recursos naturales de América Latina revisten interés estratégico para Estados Unidos, que en un futuro próximo, podría explotarlos directamente.
Eco-barones americanos
Cesar Amaya, abogado que ejerce en Caleta Olivia, alerta entonces a la opinión pública y a los diputados locales. «Lo que me preocupa, dice, es que este sondeo fue presentado al MTI (Instituto Tecnológico de Massachusetts) por Rudiger Dornbusch, macroeconomista y asesor del estudio Kissinger Associates. Poco antes, esa misma entidad lanzaba la idea que Argentina debía abandonar toda soberanía en términos de política fiscal y monetaria y ser administrada por un órgano colegiado de asesores extranjeros formado por funcionarios de los bancos centrales y del FMI». Este texto, disponible en Internet, convoca, entre otras cosas, a una campaña de privatización masiva de los organismos financieros, temida por la Federación de agricultores argentinos, ya que dos de los bancos considerados, el Banco Nación y el Banco Provincia, poseen hipotecas sobre 14,5 millones de hectáreas de tierra. En caso de privatización, el comprador, muy posiblemente extranjero, dado el estado de la economía del país, pasaría a ser propietario virtual de alrededor de la mitad de la pampa húmeda, la parte el más septentrional de la Patagonia, que es el granero de trigo y de ganado de Argentina. En el seno mismo del Gobierno de Buenos Aires, la idea sigue su camino, con la presencia como asesor de Norman Bailey, miembro de la fundación americana Potomac y de la Trilateral Commission, grupos de reflexión conservadores. La Trilateral recomienda el canje, por una parte de la deuda, de las "tierras fiscales", propiedad del Gobierno argentino (cuya superficie equivale a la de Italia). «Estoy convencido de que fueron los bancos extranjeros y el FMI quienes sugirieron al Presidente Duhalde realizar un sondeo en Patagonia para testear la reacción de los argentinos sobre el proyecto de pagar la deuda vendiendo territorios», afirmó Juan Gabriel Labaké, analista político, abogado y ex diputado peronista.
Más allá de las legítimas sospechas sobre el desmantelamiento del país, el fenómeno actual de venta de tierras a los extranjeros preocupa a los argentinos, sobre todo si los compradores son estos eco-barones norteamericanos o ingleses, de millonarias fundaciones de ecología que sientan presencia en estos grandes espacios vírgenes y se esfuerzan para retenerlos. «Las propiedades extranjeras son tan inmensas y la Patagonia está tan distante de Buenos Aires que si un gobierno extranjero decidiera construir una base militar, la gente recién se enteraría veinte años después», ironiza Carlos Moreno, universitario e historiador de la Patagonia.
Fundación sospechosa
Un americano en particular, Douglas Tompkins, está en la mira de las asociaciones medio-ambientalistas. Este señor ya compró 276.000 hectáreas al sur de Chile a nombre de su fundación ecológica, Patagonia Land Trust. Él y su mujer , Kristine McDivitt hicieron fortuna con las prendas deportivas: él como fundador de las marcas Esprit y North Face; ella creando Patagonia con el canadiense Yvon Chouinard. Ambos vendieron sus intereses en estas empresas y se encuentran con una fortuna evaluada en 150 millones de dólares.
Enamorados de la naturaleza, adeptos a una ecología intransigente, comparten su existencia entre los fiordos chilenos durante el verano meridional y la pequeña explotación (170 há) que poseen a título personal en la provincia argentina de Corrientes, durante el invierno. Pero son las compras de tierras efectuadas a nombre de su fundación las que hacen temer: en la provincia de Santa Cruz, la estancia Sol de Mayo (21.850 há), la estancia El Rincón (14 170 há), la estancia Dor Aike (33.000 há) y sobre todo la estancia Monte León (61.270 há, con 32 km de costas sobre el Atlántico, por 1,4 millones de dólares...) Esta propiedad adquirida por la Patagonia Land Trust, luego «donada» (para beneficiarse con las ventajas fiscales vinculadas con inversiones en zonas protegidas), el 10 de mayo de 2001, a la ONG local Vida Silvestre (una fundación ecológica de derecha argentina), debería terminar como un Parque Nacional. Pero se ha estipulado que si el gobierno argentino tarda en conceder su aval, la Patagonia Land Trust deje de participar en el juego....
(1)
De norte a sur: Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego.
(2) La guerra de Malvinas (2 de abril 1982-16 de junio 1982) señaló el fracaso
de las Fuerzas Armadas argentinas sobre sus tentativas de recuperar las Islas
Malvinas (sobre el Atlántico Sur, a unos 700 km del continente) ocupadas por
los británicos desde 1833.
(3) Rancho.
LA
VERSION ORIGINAL DE LA NOTA
Libération.fr
http://www.liberation.fr/page.php?Article=92905
Riche de son pétrole et de son eau douce, le Sud argentin attise les convoitises.
Etat
à l'agonie vendrait Patagonie